FAFSA: ¿mito o realidad?
El inicio de un nuevo año escolar trae nuevas rutinas, fechas importantes y muchas preguntas sobre lo que viene. Ya sea que su hijo comience la primaria, se prepare para la preparatoria o empiece a pensar en la universidad, planificar con tiempo puede hacer que cada etapa resulte mucho más sencilla.
Una muy buena manera de organizarse es revisar el calendario escolar para identificar fechas límite y eventos próximos. Las conferencias entre padres y maestros también son una excelente oportunidad para conversar con los maestros y conocer el progreso de su hijo. Preparar algunas preguntas con anticipación puede ayudarle a aprovechar mejor estas conversaciones.
Si su hijo se acerca a la etapa universitaria, nunca es demasiado pronto para familiarizarse con el proceso de ayuda económica. La Solicitud Gratuita de Ayuda Federal para Estudiantes, o formulario FAFSA, se utiliza para determinar si un estudiante reúne los requisitos para recibir ayuda económica y puede darles acceso a subvenciones, becas, programas de trabajo y estudio, y préstamos federales. Sin embargo, algunos mitos e ideas equivocadas pueden hacer que las familias decidan no completarlo.
Stefanie Contreras, directora de Mercadotecnia y Comunicaciones de ASU Preparatory Academy, ayuda a las familias a conocer mejor el formulario FAFSA aclarando qué es un mito y qué es una realidad.
FAFSA ¿mito o realidad?
- “Primero necesito saber a qué universidad voy a asistir.”
- ¡Mito! Los estudiantes pueden completar el formulario FAFSA, aunque todavía estén explorando sus opciones.
- “Completar el formulario FAFSA cuesta dinero.”
- ¡Mito! Completar y enviar el formulario FAFSA es totalmente gratis.
- “Mi familia gana demasiado dinero, así que no recibiré ayuda.”
- No dé por hecho que su hijo no reúne los requisitos. La única manera de saber qué tipo de ayuda económica podría recibir es completando el formulario FAFSA.
- “Tengo mucho tiempo para completarlo todavía.”
- Lo mejor es no esperar. Completarlo con anticipación les da a las familias más tiempo para corregir posibles errores y cumplir con las fechas límite de becas y ayuda económica.
Prepararse para la universidad es un proceso, no una sola fecha límite. Al mantenerse informadas y avanzar poco a poco durante el año escolar, las familias pueden ayudar a sus hijos a sentirse seguros y preparados para lo que viene.